lunes, 1 de abril de 2013

Gobierno brasileño envía militares para 'cuidar' obras de una represa resistida por pueblos indígenas

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El lunes 25 de marzo, el Gobierno brasileño anunció que enviará tropas de una fuerza especial de seguridad al estado amazónico de Pará, en el norte del país, para garantizar las obras de una represa hidroeléctrica resistida por indios y campesinos.

La decisión fue publicada en el Diario Oficial y establece que los soldados "garantizarán" la seguridad "de las personas y del patrimonio" y "la manutención del orden público" en las obras de la represa de Belo Monte, que la semana pasada fueron paralizadas por una protesta de indígenas y campesinos de la región.

El Gobierno no definió el número de soldados que serán enviados al remoto rincón de la Amazonía donde se construye la represa, pero aclaró que pertenecerán a la Fuerza Nacional de Seguridad, un cuerpo especialmente entrenado para combatir situaciones de desorden público.

La polémica represa es uno de los principales proyectos oficiales en el área de energía y se prevé que, una vez concluida, será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, por detrás de las de Itaipú, que comparten Brasil y Paraguay, y Tres Gargantas, en China.

El Gobierno calcula que la represa comenzará a operar en 2015 con una potencia máxima de 11.233 megavatios cuando alcance sus picos de producción, que oscilarán en relación con los niveles del río Xingú, donde será emplazada.

Según datos oficiales, para la construcción de ese coloso de concreto en plena Amazonía serán inundados 516 kilómetros cuadrados de selva amazónica.

Grupos ecologistas nacionales y extranjeros sostienen que esas obras desplazarán a unos 50.000 indios y campesinos que habitan en las riberas del río Xingú y que además se causarán unos "daños irreparables" al ya delicado ecosistema amazónico.

Las protestas de la semana pasada fueron protagonizadas por unos 150 indios, campesinos y activistas de la organización Xingú Vivo, que ocuparon los canteros de las obras y obligaron a paralizar la construcción durante dos días.

Fuente: EFE.

lunes, 15 de octubre de 2012

Fernando Belaúnde, la selva y el napalm

markus ronjam fernando belaunde terry selva matanza mayoruna 1964
(Para ver la imagen ampliada ir al siguiente enlace: http://bit.ly/QKp4ay )

Esta ilustración de Markus, al estilo "quilca" de Guamán Poma, trata sobre uno de los casos no recordados en este mes del centenario del ex presidente Fernando Belaúnde Terry.

La mayoría de los eventos han sido celebratorios y elogiosos para Belaúnde. Se ha repetido que es el "patricio de la democracia". Sin embargo, Belaúnde tiene muchos detractores.

Esto se debe, entre otras cosas, al caso de la comunidad indígena de la selva Mayoruna, la cual fue bombardeada por la Fuerza Aérea del Perú durante el primer gobierno de Belaúnde (1963-68).

Al respecto, Wilfredo Ardito, abogado de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y activista por los Derechos Humanos nos dice lo siguiente:
"En los años sesenta, los matsés o mayorunas, un grupo indígena en la selva amazónica, fueron bombardeados por la Fuerza Aérea como parte del proceso de colonización que Belaúnde impulsaba. ¿Cómo así se permitió este crimen? Yo creo que para Belaúnde los nativos amazónicos no eran ciudadanos peruanos o al menos no en la misma categoría que su aristocrático entorno familiar".
De igual manera, el antropólogo especializado en Amazonía Stefano Varese cuenta el caso de la siguiente manera:
"El presidente Belaúnde ordenó personalmente a la Fuerza Aérea del Perú bombardear y ametrallar las aldeas de tres de los cuatro clanes de los indígenas mayoruna (matsés) del río Yaquerana. (…) El bombardeo de los indefensos hombres, mujeres y niños matsés fue presentado por la prensa nacional como una acto de heroismo de los pilotos de la fuerza aérea peruana luchando contra los brutales salvajes que se oponían al progreso del país. La verdad detrás la propaganda de los medios era que los indígenas mayoruna estaban en el camino de algunas pocas compañías madereras nacionales y transnacionales" (Traducción de Silvio Rendon)
Estas expresiones contrastan con la hegemónica imagen que se percibe en la mayoría de ciudadanos y en la "recortada" historia que se cuenta acerca del ex presidente.

sábado, 10 de marzo de 2012

Insurgencia, Subversión y Terrorismo según Carlos Tapia



Como parte del ciclo de conferencias "Democracia, Partidos y Estado", organizado por la Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU) y la EAP de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho de la UNMSM[1], el pasado viernes 9 de marzo se llevó a cabo la conferencia acerca de "Insurgencia, Subversión y Terrorismo" a cargo del Ing. Carlos Tapia.[2]

Con algo de tardanza, el senderólogo Carlos Tapia hizo su ingreso al auditorio. Con el pasar de los minutos, el salón se había estado llenando de a pocos. No solo eran jóvenes los asistentes. También se pudo observar a personas mayores que, ante el polémico e importante tema, acudieron a la cita. Mientras se esperaba el inicio de la conferencia, muchos fueron leyendo el material entregado que era parte del Primer Capítulo del Tomo II del Informe Final de la CVR titulado “Los orígenes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso”.


La conferencia se inició con la explicación acerca de las diferencias entre insurgencia, subversión y terrorismo. De acuerdo con Tapia, la insurgencia es un levantamiento popular. La subversión hace alusión a un movimiento que hace uso de la fuerza para cambiar el régimen, las reglas de juego. Sin embargo, hasta ese punto, aún no se puede hablar de terrorismo, ya que el calificativo de terrorista se aplica a las acciones, a los métodos criminales y sanguinarios, a las matanzas de inocentes para alcanzar un fin político. En este sentido, una organización terrorista es aquella que utiliza estrategias que implican la matanza de inocentes. Ese fue el caso de Sendero Luminoso que asesinaba a todo aquel que considere como opositor, a todos aquellos que no pensarán como ellos.