lunes, 15 de octubre de 2012

Fernando Belaúnde, la selva y el napalm

markus ronjam fernando belaunde terry selva matanza mayoruna 1964
(Para ver la imagen ampliada ir al siguiente enlace: http://bit.ly/QKp4ay )

Esta ilustración de Markus, al estilo "quilca" de Guamán Poma, trata sobre uno de los casos no recordados en este mes del centenario del ex presidente Fernando Belaúnde Terry.

La mayoría de los eventos han sido celebratorios y elogiosos para Belaúnde. Se ha repetido que es el "patricio de la democracia". Sin embargo, Belaúnde tiene muchos detractores.

Esto se debe, entre otras cosas, al caso de la comunidad indígena de la selva Mayoruna, la cual fue bombardeada por la Fuerza Aérea del Perú durante el primer gobierno de Belaúnde (1963-68).

Al respecto, Wilfredo Ardito, abogado de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y activista por los Derechos Humanos nos dice lo siguiente:
"En los años sesenta, los matsés o mayorunas, un grupo indígena en la selva amazónica, fueron bombardeados por la Fuerza Aérea como parte del proceso de colonización que Belaúnde impulsaba. ¿Cómo así se permitió este crimen? Yo creo que para Belaúnde los nativos amazónicos no eran ciudadanos peruanos o al menos no en la misma categoría que su aristocrático entorno familiar".
De igual manera, el antropólogo especializado en Amazonía Stefano Varese cuenta el caso de la siguiente manera:
"El presidente Belaúnde ordenó personalmente a la Fuerza Aérea del Perú bombardear y ametrallar las aldeas de tres de los cuatro clanes de los indígenas mayoruna (matsés) del río Yaquerana. (…) El bombardeo de los indefensos hombres, mujeres y niños matsés fue presentado por la prensa nacional como una acto de heroismo de los pilotos de la fuerza aérea peruana luchando contra los brutales salvajes que se oponían al progreso del país. La verdad detrás la propaganda de los medios era que los indígenas mayoruna estaban en el camino de algunas pocas compañías madereras nacionales y transnacionales" (Traducción de Silvio Rendon)
Estas expresiones contrastan con la hegemónica imagen que se percibe en la mayoría de ciudadanos y en la "recortada" historia que se cuenta acerca del ex presidente.

sábado, 10 de marzo de 2012

Insurgencia, Subversión y Terrorismo según Carlos Tapia



Como parte del ciclo de conferencias "Democracia, Partidos y Estado", organizado por la Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU) y la EAP de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho de la UNMSM[1], el pasado viernes 9 de marzo se llevó a cabo la conferencia acerca de "Insurgencia, Subversión y Terrorismo" a cargo del Ing. Carlos Tapia.[2]

Con algo de tardanza, el senderólogo Carlos Tapia hizo su ingreso al auditorio. Con el pasar de los minutos, el salón se había estado llenando de a pocos. No solo eran jóvenes los asistentes. También se pudo observar a personas mayores que, ante el polémico e importante tema, acudieron a la cita. Mientras se esperaba el inicio de la conferencia, muchos fueron leyendo el material entregado que era parte del Primer Capítulo del Tomo II del Informe Final de la CVR titulado “Los orígenes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso”.


La conferencia se inició con la explicación acerca de las diferencias entre insurgencia, subversión y terrorismo. De acuerdo con Tapia, la insurgencia es un levantamiento popular. La subversión hace alusión a un movimiento que hace uso de la fuerza para cambiar el régimen, las reglas de juego. Sin embargo, hasta ese punto, aún no se puede hablar de terrorismo, ya que el calificativo de terrorista se aplica a las acciones, a los métodos criminales y sanguinarios, a las matanzas de inocentes para alcanzar un fin político. En este sentido, una organización terrorista es aquella que utiliza estrategias que implican la matanza de inocentes. Ese fue el caso de Sendero Luminoso que asesinaba a todo aquel que considere como opositor, a todos aquellos que no pensarán como ellos.

sábado, 3 de marzo de 2012

De migajas no se vive, se muere lentamente

De migajas no se vive, se muere lentamente
Por: Jorge Luis Paucar Albino

Cada vez que exportamos alimentos al mundo, estamos desabasteciendo al mercado interno. Los alimentos ya no son para los peruanos. Quienes trabajan en la agro-exportación no consumen ni lo que producen. Damos de comer a bocas extranjeras.



Antes, cada región tenía su producto estrella. Ahora, los pobladores locales ven salir ante sus narices los alimentos que son vendidos a un mejor comprador, a uno que pague más; porque, para la mayoría de economistas, no importan las regiones hambrientas, ni la anemia que azota a cerca de la mitad de los niños pobres. En el 2011, las exportaciones de alimentos peruanos alcanzó la cifra de 5 mil millones 560 mil dólares.[1] Eso puede causar celebraciones de los sectores oficiales del Perú y de muchos medios de comunicación que se sienten más que satisfechos con este modelo de desarrollo. Pero eso no siente el 60% de niños pobres de nuestro país.[2] Mientras muchos cuentan las ganancias obtenidas por las exportaciones de nuestros alimentos, el 27% de nuestros niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica, el 35% de los niños entre 10 y 14 años que viven en áreas rurales sufren de anemia, y los mayores entre 15 y 19 los superan al alcanzar el 39%.[3] Y con total descaro, Promperú dice “nos vamos donde paguen más”[4], eso tendrían que decirle a los niños desnutridos y hambrientos de nuestro país. Explíquenle que el dinero manda y que los seres humanos son unos números más en las lamentables cifras de las estadísticas. La realidad a veces golpea duro y en este caso se trata del golpe en el estómago que reciben diariamente millones de niños.